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domingo, 29 de diciembre de 2019

viernes, 27 de diciembre de 2019

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ PUESTO EN VERGÜENZA DESDE COLOMBIA, LE DICEN SUS VERDADES...

¡¡ PONEN EN VERGÜENZA DESDE COLOMBIA AL CÍNICO MANUEL ANDRÉS LÓPEZ OBRADOR !!
Noticia Internacional
La verdad de haber traído a Evo Morales por pertenecer ambos al Foro de Sao Paulo comunista y causantes de corrupción, narcotráfico y secuestro: Evo y MALO son los criminales.
Los gays son más fieles entre sí que cualquier fiel a Cristo o a su Patria, López Obrador, Ebrard, Bartlet entre otros. Como ha hecho Benedicto XVI fundador del Lobby Gay Vaticano.

martes, 24 de diciembre de 2019

ENCÍCLICA CONTRA EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO

¡¡ ALERTA, ALERTA: AMLO LLEVA A MÉXICO AL COMUNISMO Y DESEA SER LÍDER COMUNISTA DE AMÉRICA LATINA !!
Parte IV
Rabino Sergio Bergman, argentino masón, en su librero la foto con el segundo pseudo-papa masón Jorge Mario Bergoglior, atrás de la fotografía, donde felicitó a Francisco por haber vuelto a usurpar la Silla de Pedro consecutivamente después del judío Benedicto XVI, se ve el cuadro con el escudo de la secta masónica que los rabinos de la Sinagoga de Satanás fundaron. Los rabinos son los creadores del "comunismo y del socialismo" y practican la hechicería hebraica cuyo símbolo es el hexagrama mal llamado Estrella de David. 
(Ver: "Complot contra la Iglesia", III Tomos, Maurice Pinay, editados en Venezuela. 


Abrazo illuminati y masónico de Manuel Andrés López Obrador, el de la momia del rito de Memphis, mismo de la cruz pectoral del papa masón e illuminati Francisco (Jorge Mario Bergoglio)
  • Conoce la Exégesis de la Virgen sobre el comunismo en:


Magisterio Pontificio: Encíclica contra el Socialismo y el Comunismo

CARTA ENCÍCLICA 
QUOD APOSTOLICI MUNERIS 
DE NUESTRO SANTÍSIMO SEÑOR
LEÓN
POR LA DIVINA PROVIDENCIA
PAPA XIII
A LOS VENERABLES HERMANOS
PATRIARCAS, PRIMADOS, ARZOBISPOS, OBISPOS
Y DEMÁS ORDINARIOS LOCALES
EN PAZ Y COMUNIÓN CON LA SEDE APOSTÓLICA
CONTRA EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO
(28 de diciembre de 1878) 
VENERABLES HERMANOS
SALUD Y BENDICIÓN APOSTÓLICA

1. Cunden los males sociales

   Nuestro apostólico cargo ya desde el principio de Nuestro pontificado Nos movió, Venerables Hermanos, a no dejar de indicaros, en las Cartas Encíclicas a vosotros dirigidas, la mortal pestilencia que serpentea por las más íntimas entrañas de la sociedad humana y la conduce al peligro extremo de ruina; al mismo tiempo hemos mostrado también los remedios más eficaces para que le fuera devuelta la salud y pudiera escapar de los gravísimos peligros que la amenazan. Pero aquellos males que entonces deplorábamos hasta tal punto han crecido en tan breve tiempo, que otra vez Nos vemos obligados a dirigiros la palabra, como si en Nuestros oídos resonasen las del Profeta: eleva como una trompeta tu voz[1].

A) EL ERROR SOCIALISTA

I. El socialismo destruye la sociedad

Comunismo, socialismo, nihilismo

   Es fácil comprender, Venerables Hermanos, que Nos hablamos de aquella secta de hombres que, bajo diversos y casi bárbaros nombres de socialistas, comunistas o nihilistas, esparcidos por todo el orbe, y estrechamente coligados entre sí por inicua federación, ya no buscan su defensa en las tinieblas de sus ocultas reuniones, sino que, saliendo a pública luz, confiados y a cara descubierta, se empeñan en llevar a cabo el plan, que tiempo ha concibieron, de trastornar los fundamentos de toda sociedad civil. Estos son ciertamente los que, según atestiguan las divinas páginas, mancillan la carne, desprecian la dominación y blasfeman de la majestad[2].

   Nada dejan intacto e íntegro de lo que por las leyes humanas y divinas está sabiamente determinado para la seguridad y decoro de la vida. 

II. Falsos conceptos

a) Respecto de la obediencia y del matrimonio

   A los poderes superiores -a los cuales, según el Apóstol, toda alma ha de estar sujeta, porque del mismo Dios reciben el derecho de mandar- les niegan la obediencia, y andan predicando la perfecta igualdad de todos los hombres en derechos y deberes. Deshonran la unión natural del hombre y de la mujer, que aun las naciones bárbaras respetan; y debilitan y hasta entregan a la liviandad este vínculo, con el cual se mantiene principalmente la sociedad doméstica.

b) Respecto de la propiedad

Atacan la propiedad

   Atraídos, finalmente, por la codicia de los bienes terrenales, que es la raíz de todos los males, y que, apeteciéndola, muchos erraron en la fe[3], impugnan el derecho de propiedad sancionado por la ley natural, y por un enorme atentado, dándose aire de atender a las necesidades y proveer a los deseos de todos los hombres, trabajan por arrebatar y hacer común cuanto se ha adquirido a título de legítima herencia, o con el trabajo del ingenio y de las manos, o con la sobriedad de la vida.

Socavan la autoridad

   Y estas monstruosas opiniones publican en sus reuniones, persuaden con sus folletos y esparcen al público en una nube de diarios. Por lo cual la venerable majestad e imperio de los reyes ha llegado a ser objeto de odio tan grande por parte del pueblo sedicioso, que sacrílegos traidores, no pudiendo sufrir freno alguno, más de una vez y en breve tiempo han vuelto sus armas con impío atrevimiento contra los mismos príncipes.

III. Falsos fundamentos

2. El origen de estas doctrinas

   Mas esta osadía de tan pérfidos hombres, que amenaza de día en día con las más graves ruinas a la sociedad, y que trae todos los ánimos en congojoso temblor, toma su causa y origen de las venenosas doctrinas que, difundidas entre los pueblos como viciosas semillas de tiempos anteriores, han dado a su tiempo tan pestilenciales frutos

   Pues bien sabéis, Venerables Hermanos, que la cruda guerra que se abrió contra la fe católica ya desde el siglo decimosexto por los novadores, y que ha venido creciendo hasta el presente, se encamina a que, desechando toda revelación y todo orden sobrenatural, se abriese la puerta a los inventos, o más bien delirios de la sola razón. 

   Semejante error, que vanamente toma de la razón su nombre, al intensificar y agudizar el innato apetito de sobresalir, desatando el freno a toda clase de codicia, sin dificultad se ha introducido no sólo en las mentes de muchísimos, sino que ha invadido ya plenamente toda la sociedad.

Los frutos: Estado y Educación sin Dios


   De aquí que, con una nueva impiedad, desconocida hasta de los mismos gentiles, se han constituido los Estados sin tener en cuenta alguna a Dios ni el orden por El establecido. Se ha vociferado que la autoridad pública no recibe de Dios ni el principio, ni la majestad, ni la fuerza del mando, sino más bien de la masa del pueblo, que, juzgándose libre de toda sanción divina, sólo ha permitido someterse a aquellas leyes que ella misma se diese a su antojo. 

   Impugnadas y desechadas las verdades sobrenaturales de la fe como enemigas de la razón, el mismo Autor y Redentor del género humano es desterrado, insensiblemente y poco a poco, de las Universidades, Institutos y Escuelas y de todo el conjunto público de la vida humana.

Sublevación de las masas

   Entregados al olvido los premios y penas de la vida futura y eterna, el ansia ardiente de felicidad queda limitada al tiempo de la vida presente. Diseminadas por doquier estas doctrinas, introducida entre todos esta tan grande licencia de pensar y obrar, no es de admirar que los hombres de las clases bajas, a los que cansa su pobre casa o la fábrica, ansíen lanzarse sobre las moradas y fortunas de los más ricos; ni tampoco admira que ya no exista tranquilidad alguna en la vida pública o privada, y que la humanidad parezca haber llegado ya casi a su última ruina.

B) LA DOCTRINA VERDADERA

I. Los Romanos Pontífices la expusieron

3. El aviso de los Pastores de la Iglesia

   Mas los Pastores de la Iglesia, a quienes compete el cargo de resguardar la grey del Señor de las asechanzas de los enemigos, procuraron conjurar a su tiempo el peligro y proveer a la salud eterna de los fieles. Así que empezaron a formarse las sociedades clandestinas en cuyo seno se fomentaban ya entonces las semillas de los errores que hemos mencionado, los Romanos Pontífices Clemente XII y Benedicto XIV no omitieron el descubrir los impíos proyectos de estas sectas y avisar a los fieles de todo el orbe la ruina que en la oscuridad se preparaban.

Falsas filosofías y sectas ocultas

   Pero después que aquellos que se gloriaban con el nombre de filósofos atribuyeron al hombre cierta desenfrenada libertad, y se empezó a formar y sancionar un derecho nuevo, como dicen, contra la ley natural y divina, el Papa Pío VI, de f. m., mostró al punto la perversa índole y falsedad de aquellas doctrinas en públicos documentos, y al propio tiempo con una previsión apostólica anunció las ruinas a que iba a ser conducido miserablemente el pueblo. Mas, sin embargo de esto, no habiéndose precavido por ningún medio eficaz para que tan depravados dogmas no se infiltrasen de día en día en las mentes de los pueblos y para que no viniesen a ser máximas públicamente aceptadas de gobernación, Pío VII y León XII condenaron con anatemas las sectas ocultas y amonestaron otra vez a la sociedad del peligro que por ellas le amenazaba.

El socialismo

   A todos, finalmente, es manifiesto con cuán graves palabras y cuánta firmeza y constancia de ánimo Nuestro glorioso predecesor Pío IX, de f. m., ha combatido, ya en diversas alocuciones tenidas, ya en encíclicas dadas a los Obispos de todo el orbe, contra los inicuos intentos de las sectas, y señaladamente contra la peste del socialismo, que ya estaba naciendo de ellas.

4. La duda del poder civil respecto de la Iglesia

   Muy de lamentar es el que quienes tienen encomendado el cuidado del bien común, rodeados de las astucias de hombres malvados, y atemorizados por sus amenazas, hayan mirado siempre a la Iglesia con ánimo suspicaz, y aun torcido, no comprendiendo que los conatos de las sectas serían vanos si la doctrina de la Iglesia católica y la autoridad de los Romanos Pontífices hubiese permanecido siempre en el debido honor, tanto entre los príncipes como entre los pueblos. Porque la Iglesia de Dios vivo, que es columna y fundamento de la verdad[4], enseña aquellas doctrinas y preceptos con que se atiende de modo conveniente al bienestar y vida tranquila de la sociedad y se arranca de raíz la planta siniestra del socialismo.

II. Sobre la igualdad y autoridad

Igualdad socialista e igualdad evangélica

   Aunque los socialistas, abusando del mismo Evangelio para engañar más fácilmente a incautos, acostumbran a forzarlo adaptándolo a sus intenciones, con todo hay tan grande diferencia entre sus perversos dogmas y la purísima doctrina de Cristo, que no puede ser mayor. Porque ¿qué participación puede haber de la justicia con la iniquidad, o qué consorcio de la luz con las tinieblas?[5]. Ellos seguramente no cesan de vociferar, como hemos insinuado, que todos los hombres son entre sí por naturaleza iguales; y, por lo tanto, sostienen que ni se debe honor y reverencia a la majestad, ni a las leyes, a no ser acaso a las sancionadas por ellos a su arbitrio.

   Por lo contrario, según las enseñanzas evangélicas, la igualdad de los hombres consiste en que todos, por haberles cabido en suerte la misma naturaleza, son llamados a la misma altísima dignidad de hijos de Dios, y al mismo tiempo en que, decretado para todos un mismo fin, cada uno ha de ser juzgado según la misma ley para conseguir, conforme a sus méritos, o el castigo o la recompensa. Pero la desigualdad del derecho y del poder se derivan del mismo Autor de la naturaleza, del cual toma su nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra[6].

5. Doctrina católica sobre el poder. Muchos miembros y un solo cuerpo

   Mas los lazos de los príncipes y súbditos de tal manera se estrechan con sus mutuas obligaciones y derechos, según la doctrina y preceptos católicos, que templan la ambición de mandar, por un lado, y por otro la razón de obedecer se hace fácil, firme y nobilísima.

   La verdad es que la Iglesia inculca constantemente a la muchedumbre de los súbditos este precepto del Apóstol: No hay potestad sino de Dios; y las que hay, de Dios vienen ordenadas; y así, quien resiste a la potestad, resiste a la ordenación de Dios; mas los que resisten, ellos mismos se atraen la condenación. Y en otra parte nos manda que la necesidad de la sumisión sea no por temor a la ira, sino también por razón de la conciencia; y que paguemos a todos lo que es debido: a quien tributo, tributo; a quien contribución, contribución; a quien temor, temor; a quien honor, honor[7]. Porque, a la verdad, el que creó y gobierna todas las cosas dispuso, con su próvida sabiduría, que las cosas ínfimas a través de las intermedias, y las intermedias a través de las superiores, lleguen todas a sus fines respectivos.

   Así, pues, como en el mismo reino de los cielos quiso que los coros de los ángeles fuesen distintos y unos sometidos a otros; así como también en la Iglesia instituyó varios grados de órdenes y diversidad de oficios, para que no todos fuesen apóstoles, no todos pastores, no todos doctores[8], así también determinó que en la sociedad civil hubiese varios órdenes, diversos en dignidad, derechos y potestad, es a saber, para que los ciudadanos, así como la Iglesia, fuesen un solo cuerpo, compuesto de muchos miembros, unos más nobles que otros, pero todos necesarios entre sí y solícitos del bien común.

6. Mayor responsabilidad en los que mandan

   Y para que los gobernantes de los pueblos usasen de la potestad que les fue concedida para edificación y no para destrucción, la Iglesia de Cristo oportunamente amonesta también a los príncipes con la severidad del supremo juicio que les amenaza; y tomando las palabras de la divina Sabiduría, en nombre de Dios clama a todos:

   Prestad oído, vosotros, los que domináis la muchedumbre y os jactáis de mandar turbas de pueblos: el Señor os ha dado el poderío; y las manos del Altísimo, el imperio. El hará inquisición de vuestras obras y escudriñará vuestros designios..., porque severo juicio se hará de los que están en alto, pues no se encogerá ante nadie el Señor de todos, ni se intimidará ante grandeza alguna, porque Él ha hecho al pequeño y al grande, y con igual desvelo atiende a todos. Pero a los mayores, espera suplicio mayor[9].

7. Paciencia y oración contra los abusos del poder

   Y si alguna vez sucede que los príncipes ejercen su potestad temerariamente y fuera de sus límites, la doctrina de la Iglesia católica no consiente sublevarse particularmente y a capricho contra ellos, no sea que la tranquilidad del orden sea más y más perturbada, o que la sociedad reciba de ahí mayor detrimento; y si la cosa llegase al punto de no vislumbrarse otra esperanza de salud, enseña que el remedio se ha de acelerar con los méritos de la cristiana paciencia y las fervientes súplicas a Dios.

   Pero si los mandatos de los legisladores y príncipes sancionasen o mandasen algo que contradiga a la ley divina o natural, la dignidad y obligación del nombre cristiano y el sentir del Apóstol, exigen que se ha de obedecer a Dios antes que a los hombres[10].

III. Sobre la familia y el matrimonio

La sociedad doméstica

   Por lo tanto, la virtud saludable de la Iglesia que redunda en el régimen más ordenado y en la conservación de la sociedad civil, la siente y experimenta necesariamente también la misma sociedad doméstica, que es el principio de toda sociedad y de todo reino. Porque sabéis, Venerables Hermanos, que la recta forma de esta sociedad, según la misma necesidad del derecho natural, se apoya primariamente en la unión indisoluble del varón y de la mujer, y se complementa en las obligaciones y mutuos derechos entre padres e hijos, amos y criados. Sabéis también que por los principios del socialismo esta sociedad casi se disuelve, puesto que, perdida la firmeza que obtiene del matrimonio religioso, es preciso que se relaje la potestad del padre hacia la prole, y los deberes de la prole hacia los padres.

Dignidad sacramental. - Deberes de los esposos

   Por lo contrario, el matrimonio digno de ser por todo tan honroso[11], y que en el principio mismo del mundo instituyó Dios mismo para propagar y conservar la especie humana, y decretó fuese inseparable, enseña la Iglesia que resultó más firme y más sagrado por medio de Cristo, que le confirió la dignidad de sacramento y quiso que representase la forma de su unión con la Iglesia.

   Por lo tanto, según advertencia del Apóstol[12], como Cristo es Cabeza de la Iglesia, así el varón es cabeza de la mujer; y como la Iglesia está sujeta a Cristo, que la estrecha con castísimo y perpetuo amor, así enseña que las mujeres estén sujetas a sus maridos y que éstos a su vez las deban amar con afecto fiel y constante.

La patria potestad                        

   De la misma manera la Iglesia establece la naturaleza de la potestad paterna y dominical, de suerte que pueda contener a los hijos y a los criados en su deber, pero sin por ello salirse de sus justos límites. Porque, según las enseñanzas católicas, la autoridad del Padre y Señor celestial se extiende a los padres y a los amos; y por ello dicha autoridad toma de Él necesariamente, no sólo su origen y su eficacia, sino también su naturaleza y su carácter. Y así el Apóstol exhorta a los hijos a obedecer a sus padres en el Señor y honrar a su padre y a su madre, que es el primer mandamiento en la promesa[13]. Y también manda a los padres: Y vosotros no queráis provocar a ira a vuestros hijos, sino educadlos en la ciencia y conocimiento del Señor[14].

Relaciones entre patronos y empleados

   También a los siervos y señores se les propone, por medio de mismo Apóstol, el precepto divino de que aquellos obedezcan a sus señores carnales como a Cristo, sirviéndoles con buena voluntad como al Señor; mas a éstos, que omitan las amenazas, sabiendo que el Señor de todos está en los cielos y que no hay acepción de personas ante Dios[15].

Un paraíso terrenal

   Todas las cuales cosas, si se guardasen con todo cuidado, según el beneplácito de la voluntad divina, por todos aquellos a quienes tocan, seguramente cada familia representaría la imagen del cielo, y los preclaros beneficios que de aquí se seguirían, no estarían encerrados entre las paredes domésticas, sino que emanarían abundantemente a las mismas repúblicas.

IV. Sobre la propiedad

8. La doctrina católica y la tranquilidad de las Repúblicas. 
     El derecho de propiedad

   La prudencia católica bien apoyada sobre los preceptos de la ley divina y natural, provee con singular acierto a la tranquilidad pública y doméstica por las ideas que adopta y enseña respecto al derecho de propiedad y a la división de los bienes necesarios o útiles en la vida. Porque mientras los socialistas, presentando el derecho de propiedad como invención humana contraria a la igualdad natural entre los hombres; mientras, proclamando la comunidad de bienes, declaran que no puede conllevarse con paciencia la pobreza, y que impunemente se puede violar la posesión y derechos de los ricos, la Iglesia reconoce mucho más sabia y útilmente que la desigualdad existe entre los hombres, naturalmente desemejantes por las fuerzas del cuerpo y del espíritu, y que esta desigualdad existe también en la posesión de los bienes; por lo cual manda, además, que el derecho de propiedad y de dominio, procedente de la naturaleza misma, se mantenga intacto e inviolado en las manos de quien lo posee, porque sabe que el robo y la rapiña han sido condenados en la ley natural por Dios, autor y guardián de todo derecho; hasta tal punto, que no es lícito ni aun desear los bienes ajenos, y que los ladrones, lo mismo que los adúlteros y los adoradores de los ídolos, están excluidos del reino de los cielos.[16]

Preocupación por los necesitados. - Cuestión social

   No por eso, sin embargo, olvida la causa de los pobres, ni sucede que la piadosa Madre descuide el proveer a las necesidades de éstos, sino que, por lo contrario, los estrecha en su seno con maternal afecto, y, teniendo en cuenta que representa a la persona de Cristo, el cual recibe como hecho a sí mismo el beneficio hecho por cualquiera al último de los pobres, les honra grandemente y les alivia por todos los medios, levanta por todas partes casas y hospicios, donde son recogidos, alimentados y cuidados; asilos, que toma bajo su tutela.

   Obliga a los ricos con el grave precepto de que den lo superfluo a los pobres, y les amenaza con el juicio divino, que les condenará a eterno suplicio, si no alivian las necesidades de los indigentes. Ella, en fin, eleva y consuela el espíritu de los pobres, ora proponiéndoles el ejemplo de Jesucristo, que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros[17], ora recordándoles las palabras con que los declaró bienaventurados, prometiéndoles la eterna felicidad.

Los males que nacen de allí

   ¿Quién no ve cómo aquí está el mejor medio de arreglar el antiguo conflicto surgido entre los pobres y los ricos? Porque, como lo demuestra la evidencia de las cosas y de los hechos, si este medio es desconocido o relegado, sucede forzosamente que, o se verá reducida la mayor parte del género humano a la vil condición de esclavos, como en otro tiempo sucedió entre los paganos, o la sociedad humana se verá envuelta por continuas agitaciones, devorada por rapiñas y asesinatos, como deploramos haber acontecido en tiempos muy cercanos.

C) EXHORTACIÓN

al pueblo y autoridades, a los Obispos y a los obreros

9. Exhorta a pueblos y autoridades

   Por lo cual, Venerables Hermanos, Nos, a quien actualmente está confiado el gobierno de toda la Iglesia, así como desde el principio de Nuestro pontificado mostramos a los pueblos y a los príncipes, combatidos por fiera tempestad, el puerto donde pudieran refugiarse con seguridad; así ahora, conmovidos por el extremo peligro que les amenaza, de nuevo les dirigimos la apostólica voz, y en nombre de su propia salvación y de la del Estado les rogamos con la mayor instancia que acojan y escuchen como Maestra a la Iglesia, a la que se debe la pública prosperidad de las naciones, y se persuadan de que las bases de la Religión y del imperio se hallan tan estrechamente unidas, que cuanto pierde aquella, otro tanto se disminuye el respeto de los súbditos a la majestad del mando, y que conociendo, además, que la Iglesia de Cristo posee más medios para combatir la peste del socialismo que todas las leyes humanas, las órdenes de los magistrados y las armas de los soldados, devuelvan a la Iglesia su condición y libertad, para que pueda eficazmente desplegar su benéfico influjo en favor de la sociedad humana.[18]

Exhortación a los Obispos - La doctrina, la niñez, los obreros

   Y vosotros, Venerables Hermanos, que conocéis bien el origen y la naturaleza de tan inminente desventura, poned todas vuestras fuerzas para que la doctrina católica llegue al ánimo de todos y penetre en su fondo.

   Procurad que desde la misma infancia se habitúen a amar a Dios con filial ternura, reverenciando a su Majestad; que presten obediencia a la autoridad de los príncipes y de las leyes; que refrenada la concupiscencia, acaten y defiendan con solicitud el orden establecido por Dios en la sociedad civil y en la doméstica.

   Poned, además, sumo cuidado en que los hijos de la Iglesia católica no den su nombre ni hagan favor ninguno a la detestable secta; antes al contrario, con egregias acciones y con actitud siempre digna y laudable hagan comprender cuán próspera y feliz sería la sociedad si en todas sus clases resplandecieran las obras virtuosas y santas.[19]

Gremios cristianos

   Por último, así como los secuaces del socialismo se reclutan principalmente entre los proletarios y los obreros, los cuales, cobrando horror al trabajo, se dejan fácilmente arrastrar por el cebo de la esperanza y de las promesas de los bienes ajenos, así es oportuno favorecer las asociaciones de artesanos y obreros que, colocados bajo la tutela de la Religión, se habitúen a contentarse con su suerte, a soportar meritoriamente los trabajos y a llevar siempre una vida apacible y tranquila.

EPÍLOGO

10. Poner la confianza en Dios

   Dios piadoso, a quien debemos referir el principio y el fin de todo bien, secunde Nuestras empresas y las vuestras. Por lo demás, la misma solemnidad de estos días, en los que se celebra el nacimiento del Señor, Nos eleva a la esperanza de oportunísimo auxilio, pues Nos hace esperar aquella saludable restauración que al nacer trajo para el mundo corrompido y casi conducido al abismo por todos los males, y nos prometió también a nosotros aquella paz que entonces, por medio de los ángeles, hizo anunciar para los hombres. Ni la mano del Señor está abreviada de suerte que no pueda salvar, ni sus oídos se han cerrado de tal modo que no puedan oír[20].

    Por lo tanto en estos días de tanta alegría, y al desearos, Venerables Hermanos, a vosotros y a los fieles todos de vuestra Iglesia, toda clase de prosperidades, con instancia rogamos al Dador de todo bien que de nuevo aparezcan a los hombres la benignidad y dulzura de Dios, Nuestro Salvador[21], que, sacándonos de la potestad de nuestro implacable enemigo, nos elevó a la nobilísima dignidad de Hijos suyos.

   Y para que Nuestros deseos se cumplan perfecta y rápidamente, elevad vosotros también, Venerables Hermanos, con Nos, fervorosas oraciones al Señor, y junto a Él interponed el patrocinio de la bienaventurada Virgen María, Inmaculada desde el principio; de su esposo San José y de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo, en cuya intercesión ponemos Nos la máxima confianza. Y entre tanto, como prenda de la divina gracia, y con todo el afecto del corazón, a vosotros, Venerables Hermanos; a vuestro Clero y a todos vuestros pueblos, concedemos en el Señor la Bendición Apostólica.

   Dado en Roma, junto a San Pedro, a 28 de diciembre de 1878, año primero de Nuestro Pontificado.

LEÓN PAPA XIII

NOTAS

(1) Is. 58, 1.

(2) Iud. epist. v. 8. 

(3) 1 Tim. 6, 10.

(4) 1 Tim. 3, 15.

(5) 2 Cor. 6, 14.

(6) Eph. 3, 15.  

(7) Rom. 13, 1-7.  

(8) 1 Cor. 12, 27. 

(9)  Sap. 6, 3 ss. 

(10) Act. 5, 29. 

(11) Hebr. 13, 4. 

(12) Eph. 5, 23. 

(13) Ibid. 6, 1-2.

(14) Ibid. 6, 4.  

(15) Ibid. 6, 5-7.

(16) I Corint. 6, 10.

(17) 2 Cor. 8, 9. 

(18) Estos pensamientos aparecerán más tarde en Clara saepenumero, Carta de León XIII al Cardenal Gibbons, arzobispo de Baltimore, 31/5/1893. 

(19) León XIII, en su Carta Saepenumero Pontificatus, 5/8/1898, dirigida a los obispos, clero y pueblo de Italia volverá sobre este punto. 

(20) Is. 59, 1. 

(21) Tit. 3, 4. 


miércoles, 11 de diciembre de 2019

PRIMICIA MUNDIAL: LA TRAMA BENEDICTO – BERGOGLIO

PRIMICIA MUNDIAL: LA TRAMA BENEDICTO – BERGOGLIO

27 de septiembre del 2019 
Estimados hermanos en Cristo Jesús:
Hace tiempo he querido escribir esto porque veo que la confusión, de lo que está pasando en la Iglesia con el Papa Francisco, es cada vez peor. Esto lo respaldaré con las Revelaciones que me ha dado la Santísima Trinidad desde hace varios años.
Cuando estaba por morir el Papa Juan Pablo II, nos íbamos preparando todos los que seguíamos las profecías dadas, principalmente por la Santísima Virgen María, en las cuales se nos decía que, a la muerte del Papa Juan Pablo II, vendría el antipapa esperado. Eran revelaciones que escuchábamos por todos lados, pero principalmente las de Garabandal en las cuales explicaba Conchita que, a la muerte del Papa Juan XXIII, sólo seguirían 3 papas y luego el antipapa, y éstos serían: Paulo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II.
“Muerte” de Juan Pablo II
Ésta se da en circunstancias “raras”. Antes de que se dé su “muerte”, se van dando acontecimientos fuera de lo común. Uno de ellos, muy claro, se veía como que un grupo del Vaticano quería que su fallecimiento se diera ya, y en las noticias se sentía una presión mediática manipulada, dirigida a eliminar a Juan Pablo II para que subiera el siguiente Papa, y entendíamos la presión porque sabíamos que un Papa malo vendría después y empezarían a darse los acontecimientos del fin: antipapa, anticristo, purificación, nuevos cielos y nuevas tierras. Todo esto lo teníamos muy en mente. Estábamos en esto cuando, de repente, unos días antes de su “muerte”, vimos que el Papa Juan Pablo II estaba asomado en la ventana del Vaticano e iba a decir algo a la gente y no pudo; se le veía la cara de desesperación y desagrado, y se dio cuenta que le habían cortado las cuerdas vocales. A partir de ahí, nunca más se le vio de frente, ni por televisión, ni en fotos, y unos días después se anunció su “muerte”.
Grandes preparativos se hicieron. Se expuso “su cuerpo” y se pidió que no se tomaran fotos; la reportera que mandaron de México, muy a desgano fue a hacer el reportaje, y estando ella a unos cuantos metros de distancia, se le salió decir: “Pues aquí, desde donde estoy, parece que es una figura de cera”. Al escuchar esto, le pedí a mi hijo que, si de alguna de las fotos que le habían tomado de lejos, me podía hacer un acercamiento en su computadora, me dijo que sí y lo hizo; tan pronto lo vi de cerca, y siendo yo dentista, de inmediato me di cuenta que no era él, – nos estaban engañando -. Seguíamos sin entender la “muerte” de Juan Pablo II y, de repente, unas 2 ó 3 semanas después, mi Dios Espíritu Santo me llevó, en espíritu, a una casita, como un chalet, y me vi junto al sillón en donde estaba sentadito ¡¡ el Papa Juan Pablo II !! ¡Yo estaba junto a él! Estaba sentadito, medio agachado, cubierto con un chal tejido de color café oscuro, y tenía tejidos agujeros grandes. La casa era de madera, de color café claro y, junto al sillón, a su izquierda, un ventanal vertical. Las paredes eran como de duela en color café claro. Unas 2 ó 3 semanas después, me volvió a llevar mi Dios Espíritu Santo a visitarlo nuevamente. Ahora lo vi fuera de la casa, caminando con dos personas a su lado y otras 3 un poco más alejadas de él, cuidándolo. Se le veía bien. El césped alrededor de la casa, estaba bien cortado y en declive. Platicando con un grupo de videntes, ellas me confirmaron que también lo vieron, vivo y sentado en el sillón y cubierto con algo café. Me dijeron ellas que les tocó verlo como a 10 metros de distancia y no podían ver con detalle lo que yo vi estando junto a él. Para muchos esta noticia les caerá como bomba y dirán: “Ya está ahora muy viejito” pero yo les pregunto, ¿hay para Dios algo imposible a ojos humanos? Gracias a Dios en él se cumplió la profecía de Fátima en la que se dice que un Papa saldría huyendo de Roma entre los cadáveres de los cardenales; personas buenas, allegadas a él, lo rescataron antes de que lo acabaran de matar porque, como les dije antes, primero le cortaron las cuerdas vocales para que no denunciara toda la maldad que existe dentro del Vaticano. Además, hay otra profecía que dice que alguien MUY santo va a recibir a Nuestro Señor Jesucristo en Su Segunda Venida, ¿será él?
Pasaron los días y empezó el Cónclave, seguíamos seguros que, el personaje que saliera, indiscutiblemente, sería el antipapa puesto que así estaba profetizado. Había varios nombres de cardenales, sabíamos que algunos de ellos eran malos y esperábamos que saliera uno de ellos. Llegó el momento esperado, estaba yo en mi consultorio y mi secretaria veía la televisión para esperar la noticia del Cónclave, de repente me grita: “Ya tenemos Papa” y le pregunté: “¿Quién es?” y me respondió: “El Cardenal Ratzinger”. En ese momento sentí como que me quitaban el piso y me quedaba yo flotando en el aire y me dije: “¿Acaso se equivocó la Virgen?” Esto me lo pregunté porque, aunque yo NUNCA había visto al Cardenal Ratzinger, había leído que él iba a las Apariciones Marianas a checar si eran verdaderas o falsas y daba por sentado que él era mariano y, por lo tanto, un buen cardenal, todo lo contrario a lo que esperábamos para estos momentos de la historia. Mi secretaria me dijo: “Venga a verlo, está ahora en la tele”, dejé al paciente por un momento y, cuando vi a Ratzinger saludando a la gente, de repente me salió, desde muy dentro de mí, una exclamación que yo nunca me hubiera esperado, le apunté con el dedo y dije: “Éste es uno de los fariseos que asesinó a Dios Nuestro Señor.” (recuerden que yo nunca lo había visto antes). Me quedé perplejo ante esas palabras que, obviamente no eran mías.  A partir de ahí, pasaban las horas y yo no sabía qué pensar, hasta que vino en mi ayuda el Espíritu Santo, quien me dijo: “Repite nuevamente el lema de San Malaquías que le toca”, y yo le dije: “La gloria del olivo”. Me volvió a preguntar: “¿Qué te trae a la mente la gloria?”, y yo le respondí: “Pues el triunfo” (yo pensando en las competencias griegas y romanas de aquel tiempo), y luego me vuelve a preguntar: “Y, ¿qué te trae a la mente el olivo?” Le contesté: “Pues el pueblo judío o musulmán, porque ellos cultivan muchos olivos, pero como tenemos ascendencia judía, por seguir las enseñanzas de la Biblia, entonces me recuerda al pueblo judío.” Luego me dice mi Señor Espíritu Santo: “Ahora junta esas dos explicaciones”, y yo lo hago y le digo: “El triunfo del judaísmo… ¡híjole!… en la Silla de Pedro, ya se dio la profecía de que un judío farisaico se iba a sentar en la Silla de Pedro para burlarse de Dios Nuestro Señor”, pero inmediatamente, sin dejar hablar a mi Dios, le digo: “¡Oye! Pero éste no es judío, es alemán” y entonces me respondió mi Dios Espíritu Santo: “¡No! Éste es judío de padre y madre.” Yo no sabía eso y más tarde me lo confirmaron, me contaron que su familia era de Baviera en donde muchos judíos se asentaron cuando fueron corridos de Jerusalén, y él viene de una secta farisaica, muy contraria a las Enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo.
Empieza el pontificado de Benedicto XVI



El judío Benedicto XVI, descendiente de rabinos del Priorato de Praga, en una de las varias ocasiones captado haciendo "señas satánicas".
https://benedictoxviquienes.blogspot.com
Seguíamos desconcertados con la elección del Papa, los que confiamos en las Profecías. Al siguiente día me dice Papá Dios: “Nosotros, en Nuestra Santísima Trinidad, permitimos que así fuera. Este fue puesto por un grupo para destruir a la Iglesia­­­­­, pero Mi Hija, la Siempre Virgen María, siempre llevará el Báculo.” Entonces entendí de qué se trataba su designación, la cual luego me explicó Papá Dios: “Él fue puesto para tratar de destruir la Iglesia, así como a Judas también se le permitió ser de los 12 para que se confirmaran las Escrituras. Este es el Judas de este tiempo, con esta misión destructiva.”
A los 3 meses del pontificado de Benedicto, me invitaron a asistir a la Basílica de Guadalupe a una plática que nos iba a dar el representante del padre Gobbi en México. Asistí al lugar, una carpa afuera de la Basílica, a la altura de donde se encuentran las campanas. Estábamos ya reunidos como 150 personas y de repente sale el representante del padre Gobbi y nos dice, a boca jarro: “Vengo de Roma y el Papa Benedicto nos acaba de quitar la Eucaristía”, quedamos estupefactos, y nos sigue diciendo: “Cambió las Palabras de la Transubstanciación y ya no tenemos ni el Cuerpo ni la Sangre de Cristo.” Nos explicó que allá, al momento de la Elevación de la Hostia, en vez de las Palabras correctas que son: “Este es el Cuerpo de Cristo” se las cambió a: “Esto representa al Cuerpo de Cristo”; y a las Palabras para el vino, en lugar de decir que se dio por TODOS, las cambió por, se dio por MUCHOS.
Ya me había explicado ésto Papá Dios, alguna vez, llevándome en espíritu al espacio, al momento de la Transubstanciación del vino, por la Sangre de Cristo, me hizo entender que Su Sangre protegía completamente a TODA la Tierra, porque  yo veía que cada 2-3 segundos, un gran rayo de luz blanca llegaba del interior del espacio y chocaba contra la Tierra cubriéndola con ésta luz, protegiéndola así de los ataques de satanás y también me explicó que antes, por las Misas bien dichas y las muchas oraciones de la gente, la Tierra estaba bien protegida contra satanás, pero ahora por la falta de oración de la gente y las Misas con las Palabras de la Transubstanciación alteradas, nos hemos quedado casi sin protección de parte del Cielo y por eso satanás ha tomado prácticamente el poder mundial.
Siguió Benedicto actuando, pero a la gente no le agradaba mucho su presencia y su forma de ser, la gente decía: “Es buen teólogo, pero no tiene la sencillez y el amor de Juan Pablo II” y entonces decidió, el grupo que lo puso en el pontificado, hacerlo a un lado alegando que ya estaba cansado y viejo, etc., (pretextos para quitarlo) La razón real es que no se ganó a la gente, por lo tanto no lo seguirían para poder llevar a cabo sus planes destructivos en la Iglesia y, entonces, este grupo, inventó, un Juan Pablo II, en la presencia de Bergoglio. Vale decir que la gente no quiso a Benedicto, porque es tanta maldad la que lleva en su interior, que se le sale en su mirada y en sus actos.
Empezó el cambio de papado, Benedicto abdicó “por su edad y salud”, quedó como “Papa emérito”, situación no antes aceptada en la Iglesia, y se dio el Cónclave para decidir quién sería el nuevo Papa. Fue un cónclave muy fuera de lo normal, se les prohibió a los cardenales llevar consigo el celular, para no grabar ni tomar fotos y la decisión del “nuevo Papa” fue muy rápida, muy fuera de lo normal.
Cabe decir algo MUY importante: Bergoglio fue IMPUESTO por un grupo masón y no fue designado por el Espíritu Santo, por lo tanto, NO es papa; este fue un fraude en donde TODOS los cardenales son cómplices al ir en contra de las Leyes Divinas. El mismo San Francisco de Asís ya había profetizado que habría un papa que no sería nombrado canónicamente por el Espíritu Santo, y la profecía se dio en Bergoglio. Por si esto no fuera suficiente, dos días después de que fue nombrado papa, el Espíritu Santo me dijo: “Este es el lobo con piel de oveja.”
Pontificado de Francisco
Al principio de su pontificado como que no fue muy aceptado porque la gente algo intuía, pero empezaron todos los medios a “apoyarlo” para crear en él un papa parecido a Juan Pablo II. Todos los días, por televisión, periódico, radio, etc. se decían cosas buenas del nuevo papa y como decía Hitler: “Crea una mentira, repítela varias veces y al final todos la creerán como una verdad”, así sucedió con Bergoglio.
Lo más espeluznante de todo, y es completamente un plan satánico, es que Benedicto ha estado todo el tiempo detrás de Bergoglio. Todo lo que dice y hace es aconsejado por Benedicto. Todas las herejías, ataques a nuestra Fe, a Dios Nuestro Señor, a la Santísima Virgen, a la Iglesia, etc. son aconsejadas por Benedicto a Bergoglio. Por cierto, Bergoglio también desciende de una familia judía.
Día a día se descara más Bergoglio con sus herejías y ataques frontales contra nuestra Iglesia (Sínodo de la Amazonía) que mucha gente, antes incrédula, ya se dio cuenta de su maldad y hasta dicen: “Bergoglio es malo y Benedicto es el verdadero Papa.” ¡Cuánto error existe entre los hombres! Los dos están haciendo un solo equipo para destruir nuestra Iglesia: Benedicto, en lo escondido, crea la maldad que luego Bergoglio llevará a la gente.
Quise hacer esta explicación, basado en las Revelaciones que se me han dado, porque la mayoría de la gente está viviendo en el error y siento yo que viene ahora lo peor, y la gente se lo va a creer; satanás es muy astuto y él está con estos dos enemigos de la Iglesia. Como Bergoglio cada día se descara más, haciendo demasiado obvia su maldad, me supongo que Benedicto va a ir “en contra de él” declarándolo herético, pidiendo su destitución y, como mañosamente las 2 cartas de renuncia al papado no son válidas, porque no cumplieron con los requisitos para que fueran válidas, él le va a pedir a Bergoglio, ordenándole como “verdadero papa”, que deje la Silla de Pedro y así él tome nuevamente el papado. La gente va a alabar este hecho, quizá porque vaya a evitar el herético Sínodo del Amazonas, y empezaremos, con su presencia en el papado, a sufrir la venida del anticristo, avalado y respaldado por el “buen Papa Benedicto”. Por otro lado, ciertamente hay 2 papas elegidos canónicamente: Juan Pablo II, quien vive, y Benedicto. Algunos han hablado del “catejón”, que se refiere a que un individuo muy santo, gracias a sus oraciones y sufrimientos, está intercediendo ante Nuestro Dios, por todos nosotros, para aplacar la ira Divina, y han hasta asegurado que Benedicto es tal personaje, les puedo asegurar que él no es. En algún momento aparecerá Juan Pablo II para declarar en contra de estos dos individuos perversos. Él estaba preparando en sus escritos una crónica de toda la maldad que se vive dentro y fuera del Vaticano, pero a su “muerte” quemaron todos sus escritos, “porque él lo dejó así indicado”.
Hermanos, la guerra que estamos padeciendo y que se va a incrementar a niveles insoportables, es una guerra ESPIRITUAL, y como me indica Papá Dios, aquellos que no estén preparados para luchar contra los espíritus infernales, que ya nos están rodeando, sucumbirán. Dios, en Su Santísima Trinidad, Nuestra Madre Santísima, el Señor San José y todos los Ángeles y Santos, nos cubran, protejan y guíen durante este tiempo de Purificación Universal, para que podamos gozar del Premio Prometido por Nuestro Dios, que serán los Cielos Nuevos y las Tierras Nuevas por venir. Dios nos bendiga.
Atte.     JV


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